Entrar por primera vez en Hotworx Northgate se siente un poco como adentrarse en el futuro del fitness. El vestíbulo es tranquilo, la luz es cálida y, en lugar del típico estudio con espejos lleno de esterillas en filas ordenadas, te indican que vayas a una cabina privada, tipo sauna, con una pantalla táctil iluminada. Es más pequeña de lo que esperas, sorprendentemente silenciosa una vez que se cierra la puerta, y todo funciona con un temporizador. Si alguna vez te has preguntado qué se siente realmente el calor infrarrojo en una clase de yoga, este es el lugar donde esa pregunta deja de ser teórica.
Lo primero que hay que entender es el propio calor. Hotworx utiliza energía infrarroja en lugar del calor por convección tradicional, lo que significa que la calidez penetra en tus músculos de dentro hacia fuera en lugar de limitarse a calentar el aire que te rodea. Para una principiante esto importa porque vas a sudar, pero no se siente como una habitación sofocante y calurosa. Muchas personas descubren que pueden moverse por las posturas con más facilidad, especialmente en una sesión isométrica de treinta minutos como Hot Yoga o Hot Pilates, porque el cuerpo entra en calor más rápido de lo que lo haría en un estudio estándar.
La segunda cosa que conviene saber es que, en su mayor parte, practicas sola, y eso es intencionado. Cada sesión es privada, guiada por un instructor a través de un vídeo, y lo bastante corta como para encajar en una pausa para comer. Si la idea de entrar en una clase de yoga abarrotada te llena de una preocupación silenciosa, este formato elimina casi toda esa presión. No hay nadie mirando, nadie con quien ir al mismo ritmo, y puedes hacer una pausa, ir más despacio o saltarte una postura sin interrumpir a nadie más.
El tercer punto es el propio lugar. Northgate está justo en el centro de uno de los corredores más transitados de Colorado Springs, lo que significa que de verdad es fácil integrarlo en una rutina. Quienes madrugan pueden entrar y salir antes de que empiece la jornada laboral, y también hay huecos por la tarde para cualquiera que necesite desconectar después de un turno largo. El estudio forma parte de una zona de bienestar más amplia, así que tomar un batido, estirar en los bancos de recuperación o simplemente sentarte en silencio unos minutos después resulta natural en lugar de apresurado.
Por último, lleva agua, una toalla y paciencia contigo misma. La primera sesión te resultará desconocida, el calor te sorprenderá y puede que no aciertes todas las posturas. Eso está completamente bien. Hotworx está pensado para que repitas, y los beneficios reales se acumulan a lo largo de semanas, no de minutos.
Si tienes curiosidad, tu siguiente paso es sencillo. Pásate por Hotworx Northgate para una visita, pregunta al personal qué sesión apta para principiantes encaja con tus objetivos y reserva tu primera clase. Tu yo del futuro te agradecerá el empujón.
